¿Cuánto cuesta el software a medida en México?
Lo que de verdad mueve el precio de un sistema a medida, cómo calculamos una cotización y cómo gastar menos sin recortar calidad.
Es la primera pregunta de casi cualquier conversación, y la que más respuestas vagas recibe. Si la buscas en internet, encontrarás rangos que van de decenas de miles a millones de pesos. Los dos extremos son ciertos, y ninguno te sirve para decidir.
Aquí te contamos cómo lo calculamos nosotros, qué mueve el precio y qué puedes hacer para que tu proyecto cueste menos sin que salga peor.
La respuesta corta
Depende del alcance, y por eso no publicamos precios de catálogo. Lo que sí hacemos es darte un rango después de la primera llamada, que es gratuita, y una propuesta por escrito en la que se ve de dónde sale cada número.
Trabajamos en cuatro frentes: aplicaciones web a medida, APIs e integraciones, automatización de procesos e infraestructura, redes y seguridad. En los cuatro, el precio sale de las mismas preguntas.
Por qué nadie serio te da un precio sin preguntar
Un sistema a medida no es un producto de catálogo. «Un sistema para controlar mis órdenes de servicio» puede ser una tabla con tres pantallas o una plataforma con aprobaciones, técnicos en campo, facturación y reportes. Las dos ideas caben en la misma frase.
Quien te da un precio cerrado en la primera llamada tiene dos opciones: cobrarte de más para cubrirse, o cobrarte de menos y recuperarlo después con cambios «no incluidos». Ninguna te conviene.
Lo que de verdad mueve el precio
Casi toda la variación sale de cinco preguntas:
- ¿Cuántos tipos de usuario hay y qué puede hacer cada uno? Un sistema donde todos ven todo es mucho más sencillo que uno donde ventas, operación y dirección ven y aprueban cosas distintas.
- ¿Con qué otros sistemas tiene que hablar? Cada integración (pagos, facturación, un ERP, WhatsApp) suma trabajo. Si el otro sistema no tiene documentación o es antiguo, suma bastante más.
- ¿Hay datos que migrar? Pasar información de hojas de cálculo o de un sistema anterior casi nunca es copiar y pegar: hay duplicados, campos libres y fechas escritas de mil formas. Por eso pedimos siempre una muestra real antes de estimar.
- ¿Qué tan complejas son las reglas de tu negocio? Calcular un precio con descuentos por volumen, asignar trabajo según zona y disponibilidad, o aprobar en varios niveles: ahí está el valor del sistema, y también buena parte del costo.
- ¿Cuánta gente lo usa y qué pasa si se cae? No cuesta lo mismo una herramienta interna para cinco personas que una plataforma que tus clientes usan a cualquier hora.
Cómo calculamos una cotización
No estimamos «a ojo». Seguimos el mismo método en cada proyecto:
- Dividimos el sistema en módulos: inicio de sesión, roles, cada catálogo, cada flujo, cada reporte, cada integración.
- Estimamos cada módulo en tres escenarios: si todo sale bien, lo más probable y si algo se complica. Con eso sacamos un número ponderado, no el optimista.
- Sumamos el trabajo que no es programar: reuniones, pruebas, revisiones, despliegue y documentación. Es real, y si no se cotiza, alguien lo termina pagando a mitad del proyecto.
- Ajustamos por incertidumbre. Un alcance claro y escrito lleva poco margen; un sistema antiguo sin documentación o una tecnología nueva llevan más. Te decimos cuál aplicamos y por qué.
- Dividimos en fases con precio propio, cada una con lo que recibes y cómo vas a comprobar que funciona.
El resultado es una propuesta en la que puedes ver de dónde sale cada número, en lugar de una cifra única que tienes que creer.
Lo que no está en el precio
Hay costos que no son nuestros y conviene tener presentes desde el inicio:
- Servicios de terceros: hospedaje, dominio, licencias y APIs de pago. Los contratamos a tu nombre, así que son tuyos y los pagas directo al proveedor.
- Mantenimiento: un sistema en producción necesita actualizaciones de seguridad y monitoreo. Puedes hacerlo con tu equipo, con otro proveedor o con nosotros mediante un plan mensual opcional.
Cómo gastar menos sin recortar calidad
- Empieza por la fase que más duele. No hace falta construir todo de una vez. Una primera fase bien elegida resuelve el problema principal y te deja decidir la siguiente con datos reales.
- Llega con la información a la mano: cómo trabajan hoy, ejemplos de documentos, una muestra de los datos. Cada duda que se resuelve antes de estimar es margen de riesgo que no pagas.
- Nombra a una persona que decida. Los proyectos se encarecen cuando cada entrega espera semanas a que alguien la apruebe.
- Separa lo indispensable de lo deseable. Lo deseable puede esperar a una segunda fase, cuando ya sepas si de verdad hace falta.
Cuando el alcance todavía no está claro
A veces no se puede estimar con responsabilidad: hay sistemas sin documentar, datos de origen desconocido o una idea que aún no termina de tomar forma. En esos casos proponemos un análisis a fondo que se cotiza según el alcance. Sales con la especificación funcional, la arquitectura propuesta y un precio cerrado. El documento es tuyo aunque no sigas con nosotros, y si continúas, el costo se descuenta completo del proyecto.
La primera llamada, y un rango de inversión para saber si vale la pena seguir hablando, no cuestan nada.
Qué preguntar antes de contratar a cualquiera
Sea con nosotros o con otro proveedor, pide que te respondan por escrito:
- ¿El código fuente queda en un repositorio a nombre de mi empresa?
- ¿Qué incluye y qué no incluye el precio, módulo por módulo?
- ¿Cómo voy a comprobar que cada entrega funciona antes de pagarla?
- ¿Las cuentas de hospedaje, dominio y servicios quedan a mi nombre?
- ¿Qué pasa si quiero cambiar algo a mitad del proyecto?
- ¿Qué garantía hay después de la entrega?
Si alguna respuesta es «no te preocupes por eso», preocúpate.
¿Quieres saber cuánto costaría tu proyecto? Cuéntanos qué necesitas y te damos un rango antes de pedirte cualquier compromiso.